Nuestro ADN

Nos basamos en estos principios fundamentales.

Intervención temprana.

No desperdiciamos el tiempo valioso de la infancia temprana. No compartimos ideas como “esperemos a ver cómo le va” o “si sigue así después de los 3 años, ya puedes llevarlo a terapia”. Atendemos peques desde antes del año de edad, etapa en que puede identificarse desfases en los hitos prelingüísticos, alteraciones conductuales y/o sensoriales y queremos atenderlos cuanto antes para maximizar los progresos.

Personalización.

No hay dos pacientes iguales por lo que no hay dos planes de intervención idénticos. Aún con el mismo diagnóstico, edad y background, cada uno de nuestros peques tiene intereses, personalidad y métodos de aprendizaje distintos. Cada paciente es mucho más que su diagnóstico, síndrome o trastorno. Es algo que cada especialista toma en cuento al momento de planificar las sesiones de terapia y es clave para la conexión y efectividad.

Conexión.

No hay aprendizaje sin conexión emocional con nuestros peques.Se construye una aproximación basada en la confianza, el juego y el cariño. Primero somos humanos, luego profesionales. Revisamos continuamente nuestra atención para asegurarnos de no caer en la mecanización, lo rutinario e impersonal. Buscamos la conexión dentro de lo adecuado para un proceso terapéutico efectivo y emocionalmente fortalecedor. También incluye un desapego sano para un correcto proceso de  dar de alta a nuestros peques luego de cumplidos todos los objetivos.

Evidencia científica.

En nuestra práctica terapéutica nos apegamos a lo estudiado y confirmado de forma consistente en consenso de la comunidad científica. Comprendemos que la ciencia está en constante evolución por lo que no hay ciencia sin revisión y ajuste pero nos alejamos de prácticas pseudocientíficas, mitos y remedios caseros. La actualización es clave pues es común encontrar en estos rubros prácticas obsoletas cuya inefectividad ha sido comprobada. Valoramos el tiempo de los pacientes y usamos metodologías comprobadas.